YOUSSEF

Mirando esta fotografía, me viene el recuerdo de mi querido Youssef.

Viniste a España con tu madre de bebé y aquí viviste hasta que a los 23 años, un día nos anunciaste que volvías a tu país de origen, ¡quién lo podría sospechar!.

Conozco tu historia, tenías tan solo 13 cuando te conocimos, y viviste hasta los 23 años entre nosotros.

Sé de tu orfandad infantil, tu paso por una familia inglesa hasta los 8, luego vuelta a los servicios sociales, sufriste por años el acoso de compañeros mayores que te asustaban por diversión y te amenazaban para comprar tu silencio.

Al despertar a la adolescencia nos desconcertó tu actitud, fuimos a psicólogos y psiquiatras, que te diagnosticaron un problema bipolar (consecuencia de la inestabilidad emocional en tu infancia), pero siempre te mantuviste íntegro a pesar de compañías nada convenientes, que nos disgustaban, no te drogarse, ni cometiste errores irreversibles.

Nada manchó tu blanca alma juvenil, bien custodiada por nuestros consejos y secretas oraciones. 

Fuiste superando tu triste historia poco a poco, con la ayuda de nuestro cariño.

Un buen día comentaste que tenías proyectos para ganar dinero y prosperar, situarte, eres emprendedor y se que te forjarás un buen futuro.

No querías ataduras, no querías novia, no querías crear una familia, no creías, nos decías que son trampas, fórmulas sociales que cortan la iniciativa, que crean compromisos, que te atrapan, que al final resulta siempre una mentira.

Comprendo que pensaras así. 

No crees en el amor, en ese “amor único” que yo te puntualizaba, pero no lo concibes. 

¿Y me convenciste, sabes?, si, en general no sucede, es difícil, es un milagro.

Me hablabas con franqueza de todo, con confianza, te escuchaba atenta, porque sabía que necesitabas sacar de dentro un malestar aún presente.

Me enseñaste a ver la otra cara de la vida, la que en el juego del azar te tocó, te escuchaba y aprendía, ¡cuán lejos estaba de mi conocimiento!.

Aunque eres inteligente, fuiste un estudiante con altibajos, el último curso dijiste que no te interesaba seguir, te animamos en ese esfuerzo final sin conseguirlo, pero tienes un don para los idiomas y además te diviertes estudiando por tu cuenta, con “tu método” y has pensado volver a Marruecos, decías que aquí solo encontrarías “los restos”, sin un bachiller acabado ni títulos, no te darían otra cosa. 

Tu perfecto inglés desde niño, el francés del instituto, que ampliabas leyendo libritos y ahora empeñado con el alemán que te absorbe y con el español, allí encontrarás algo mejor, dices que buscarás trabajo de intérprete en algún hotel, que ahorrarás y pondrás un negocio de túnicas, pareos, pañuelos y bonitos adornos que te comprarán las señoras.

Si, tu mente europea allí ve muchas posibilidades.

Te sentí libre, noté el viento cuando batías tus alas al explicármelo, sé que llegarás alto.

Lo más difícil ya pasó. 

Aunque te fuiste lejos, espero que un día llames a la puerta, es la puerta de tu hogar.

Espero que te vaya muy bien, nos vas dando noticias y dices que vendrás a vernos.

Espero que sea cierto, que nada te aparte de nosotros.

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