Sandra

Sandra, fue la niña que nunca tuve, estábamos celebrando una fiesta en la casa de José que para entonces era algo así como la sede de un grupo de amigos, no recuerdo que cosa celebrábamos , pero era verano.

Sandra tenía entonces diez u once años, vivía con su madre Nuria que estaba separada de su marido.

Yo también estaba varado en dique seco y no tenía compañera.

La niña se me acercó y me empezó a hablar de lo excelente que era su madre, lo hacendosa y hogareña además de buena madre.

La vivienda que tenían, no era muy grande, pero estaba bien situada, la fachada daba al mar estaba en el barrio de la Barceloneta y desde su ventana se podían contemplar los yates atracados en el puerto, todo eso me lo contaba sin que yo le hiciera ninguna pregunta.

Me vino a decir, con sus maneras que emparejarme con su madre era una oportunidad que no debía dejar pasar, y que a ella le encantaría porque yo parecía buena persona y me  gustaba jugar con los niños.

Siguió hablando y hablando, pero ya no se le entendían las palabras porque el sueño se apoderó de ella y se quedó dormida en mis rodillas, abrazándome.

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