Si alguien me pidiera que me definiera, me pondría en un aprieto más que regular, no porque no tenga nada que contar, sino porque me considero un ser muy disperso y me cuesta organizar mis cosillas, a mi edad se me han ido acumulando tantas que no sabría por donde empezar.

Una idea que se me viene al pensamiento con frecuencia y me define bastante es la de que soy un ser inmaduro, todo me sorprende y no hay ningún tema que no encuentre interesante, me gusta la gente en general y algunas personas me gustan en particular, la frase sería , que a mis setenta y seis años he pasado del verde a podrido, directamente, sin madurar.

Fui un niño impermeable a las enseñanzas escolares, incapaz de retener en mi cabeza las memorizaciones de aquellos tiempos de la enciclopedia ALVAREZ, menos mal que mi padre a mis doce años ya me consideró apto para el trabajo y me sacó del colegio, para ayudar en la casa, en una especie de corral, donde criábamos gallinas.

A los catorce entré de aprendiz en una fábrica que construía locomotoras y otras obras metálicas, era el año 1960, en esa empresa conocí al HIERRO y me hice adicto, fresador, ajustador, tornero, taladrista, mandrinador, etc…, esa pasión aún me dura, pero ya no construyo nada, cerré mi taller, creo que la pérdida de uno de mis ojos y el hecho de ver en dos dimensiones, fue un obstáculo insalvable.

Siempre me ha gustado construir, juntando hierros hice máquinas, juntando maderas construí barcos, cortando papel y pegando trocitos hice casitas y objetos y con un grueso escalón de metacrilato, que me encontré en una basura, hice varias máquinas de ese material.

No me regalaron juguetes de niño, seguramente por ese motivo, aprendí pronto a construir los míos, cosa que sigo haciendo, me gusta jugar ( experimentar dicen algunos ).

La pandemia del coronavirus me pilló con las bragas bajadas y no reaccioné a tiempo, me encerré en mi casa y me puse a escribir, relatos sobre todo, mis primeros siete u ocho libros son de relatos, con el tiempo se me acabaron los temas y entonces empecé con las novelas que son historias inventadas, la primera se llama EL REPRESENTANTE y por ahora es la única publicada, las dos siguientes pienso publicarlas cuando mejore mi economía.

Si algún lector o lectora le interesara verme en movimiento, mostrando una de mis máquinas, no tiene más que conectarse con YOUTUBE y teclear MÁQUINA DE BOLAS DOBLE, o MÁQUINA DE BOLAS SIMPLE, me fascinan ese tipo de mecanismos.

Si has leído hasta aquí, te felicito, no tendrás otras cualidades pero paciencia un montón, gracias

Manel Orós López, a primeros de febrero de 2022


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Modelismo, Artefactos y Automatismos


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