Invierno nevado

Contemplo la avenida tras el cristal.

Seres solitarios, sedientos de calor,

se desplazan como robots programados,

formando parte de una estampa fría,

blanca y gris.

No soporto contemplarlo por más tiempo.

Corro la cortina y me acuesto

en mi cama de sábanas pintadas.

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