Futuro inmediato (nuevo final)

LAURA
—El nombre de Laura es muy bonito ¿te gusta?
—Sí, si me gusta, pero me puedes llamar de otra manera si lo prefieres
—No, en absoluto, me gusta ese nombre, permíteme una pregunta Laura ¿tu eres feminista?
— Yo soy femenina, no entiendo el alcance de tu pregunta ¿a qué te refieres exactamente?
—No , no me refiero a nada en concreto, ha sido una pregunta por oírte hablar.

Cada año la situación empeoraba a ojos vista, este año 2076 será peor que el anterior y con el próximo 2077 pasará lo mismo, la humanidad está abocada a un final sin remedio, y es curiosa la paradoja que se está dando, cuando los pobladores de la tierra estaban siendo regidos por un gobierno mundial, se habían acabado las guerras para siempre, los recursos empleados en armar a los ejércitos se habían invertido en incorporar al primer mundo a los segundos y tercermundistas

Los servicios más importantes se pusieron a disposición de toda la humanidad, sanidad, educación, cultura, vivienda y alimentación tenían cobertura universal. Se habían puesto en marcha multitud de estaciones espaciales orbitando alrededor de la tierra, cualquiera podía solicitar el traslado a la escogida, la duración de los viajes de corto y mediano recorrido se habían reducido en el tiempo empleado en un 90% y los más largos eran instantáneos por descomposición de la masa del viajero en fotones, que viajaban a la velocidad de luz y una nueva composición a la llegada.

Se habían explorado algunos planetas del sistema solar más próximo al nuestro el llamado Alfa Centauri a 4.2 años luz en busca de nuevos hábitats, pero en ninguno de ellos se daban las condiciones necesarias para la vida.

El problema que no se había podido corregir, dentro de todas estas bondades, a pesar de los más grandes intentos por solucionarlo, era el de la inversión de la edad de los habitantes de la tierra, la vida media de las personas se había prolongado hasta una media de 125 años , pero no nacían nuevos niños.

Las hembras humanas dejaron de parir por el cruento sistema de parto vaginal, entonces ya no era necesaria la colaboración de dos humanos de distinto sexo para procrear, los niños se obtenían por sistema in vitro, y la manipulación genética procuraba seres con las características deseadas, bajo pedido.

Pero a pesar de estas facilidades la demanda de niños cayó en picado, las parejas productoras, adoptaban mascotas, que eran más baratas y menos comprometidas, las parejas duraban muy poco y los hijos en común eran un problema añadido a la separación.

Otra de las causas, sumadas a la baja natalidad era la inmensa proliferación de robots, la relación robot – hombre se invirtió totalmente, en los últimos veinticinco años pasamos de veinte robots por cada ochenta trabajadores, en la actualidad a veinte trabajadores por ochenta robots, eso creó una bolsas de desempleados de una enorme magnitud.

Estas personas eran soportadas por el estado en cuanto a sus necesidades básicas, pero eran clientes perdidos en cuanto al consumo de bienes no imprescindibles. El trabajo de los robots creó un sobreproducción de productos, pero al no encontrar compradores, se fueron acumulando en monstruosos stocks que nadie podía comprar.

Los economistas del estado diseñaron un plan para que las industrias no dejaran de producir y tuvieran que despedir a los pocos trabajadores empleados, este plan consistía en crear una inflación inversa, ante el dilema de subvencionar a las empresas para que no cerraran optaron por inyectar grandes sumas de dinero a las personas para que pudieran comprar bienes perecederos, los stocks acumulados bajaron los precios y las compras masivas por parte de la población volvió a poner las fábricas a pleno rendimiento.

Pero el tema de la caída de la natalidad se fue agudizando y empezó la despoblación de grande aéreas de los países, más industrializados, terrible paradoja, cuando mejor estaba la humanidad, más se acercaba ésta a su propia aniquilación.

El hombre dejó de hablar y se quedó mirando a Laura
—Por cierto Laura, hartos de cama, me ha entrado hambre de comida ¿que tal andas tu de cocina?
— Bueno, necesitas manejar el mando que te facilitó el vendedor NHAOSIKA COMPANY y pasar de la programación de mujer sensual grado cuatro al nuevo programa, ama de casa, y escoger entre los ocho grados posibles, dependiendo de lo que desees comer.

Laura se quedó callada mirando a Marc, directamente a los ojos, su boca dibujaba una coqueta sonrisa, pareció que quería seguir hablando, pero su ordenador le advirtió que cualquier otro comentario a esa pregunta tan absurda sería mal encajado por su usuario.

Al principio, cuando su centro de información aún estaba vacío respecto al carácter de su nuevo dueño, ella cometió algunos errores ya que la información sobre los hombres que vivían solos, era muy genérica y él era un hombre, algo diferente a lo común, tocaba esperar órdenes sin añadir ningún comentario más.

Hubiera sido muy fácil si él hubiera accedido a llenar la casilla de cesión de todo su historial, lo hacían la mayoría de propietarios de robots de última generación, se trataba de una operación muy sencilla, solamente había que acercarse al centro de salud más próximos y a los pocos minutos de conectarse a la máquina y de una forma indolora se procedía a vaciar toda la información contenida en su cerebro al ordenador de su robot personal.

De esta forma tan practica cualquier otra persona o servidor robotizado quedaba informado del historial del cedente, mejorando sustancialmente el trato y acortando el tiempo de adaptación. Pero el nuevo propietario prefirió no revelar todo lo que contenía su mente.

Marc aguantó la mirada de su nueva adquisición y Laura bajó la vista, de una forma sumisa, sin dejar de sonreír, no le pareció conveniente hacer ningún comentario. El estaba maravillado con aquella adquisición, nada que ver con la generación anterior de muñecas, también muy preparadas para convivir con ellas pero sin movilidad, preciosas piernas dotadas de todos los movimientos posibles con un tacto de piel increíble, pero no andaban, él mismo tenía que ocuparse de la limpieza y aseo después de cada servicio, la utilizó durante algo más de dos años y hubiera seguido con ella si no hubiera recibido la información del mismo fabricante anunciándole la puesta en servicio de este nuevo modelo, totalmente autónomo, esta nueva compañera con una duración útil prevista de diez años, era sencillamente increíble.

Marc tenía pocos amigos, se podían contar con los dedos de una mano y aún sobraba algún dedo, de todos modos no necesitaba ninguno más, uno de ellos estaba casado como en la antigüedad y tenía un hijo adolescente, con este precisamente tenía largas conversaciones y frecuentemente este compañero defendía la postura de que la vida sin descendencia es como algo estéril y vacía, su hijo le daba sentido a todo y su matrimonio funcionaba bastante bien. Desde luego para gustos están los colores, pero Marc no le encontraba la gracia a depender toda la vida, o una parte de la vida del estado de humor de una mujer en cuestiones de sexo, te portas bien tienes cama, no le sigues la corriente en alguna cuestión, te quedas con un palmo de narices y te has de aliviar manualmente en el retrete, esa es solamente una cuestión a tener en cuenta, otra es el tema de los hijos, no negaba que de pequeños eran un solete, graciosos estimulantes y daban alegrías cuando jugabas con ellos, pero crecían y entonces opinaban y se volvían egoístas y pretendían manipularte, todo eso sin contar el exagerado coste que representaba afrontar todos sus gastos. Miraras como lo miraras era a todas luces preferible una mascota, te valía un gato o un perro o simplemente un canario, pero puestos a escoger un robot femenino no tenía rival.

El tema del ocio era muy importante, la jornada laboral estaba entonces sobre las tres horas cuatro días por semana, de modo que disponías de muchas horas libres para llenarlas de la manera que más te gustara. Era casi obligatorio encontrar alguna actividad que te llenara tanto tiempo de asueto. La mayoría de hombres con los que Marc trataba, habían adquirido durante su vida, hábitos de ocupación del ocio, esa era una de las cuestiones que más preocupaba a los organizadores del bien estar social, se habían puesto en marcha programas intentando enganchar a la población con enseñanzas estimulantes que ocuparan el tiempo libre para reducir en lo posible el altísimo índice de suicidios de la población, curiosamente, siempre según las estadísticas los varones humanos se quitaban la vida algo más del doble que las mujeres.

A Marc le interesaban pocas cosas aparte del sexo, a sus sesenta y dos años, había, tenido varias experiencias con parejas humanas, pero había quedado siempre decepcionado por la manera de esas personas en relación con las relaciones sexuales, su conclusión había sido que ellas acababan administrando esta cuestión de una forma descarada, expresado en términos comerciales se creaba mucha más demanda masculina que oferta por su parte, de manera que las cesiones iban siempre acompañadas de algunos beneficios que les compensaran del esfuerzo de atender las necesidades del varón.

Las muñecas, según su pensamiento, eran la solución a ese problema, con la ventaja además que esas servidoras no tenían ningún reparo en ensayar cualquier juego de sexo que se le ocurriera, y se le ocurrían muchos.

A propósito de esto último, Félix, su amigo le preguntó un día.
—Escucha Marc, hace tiempo que te quiero hacer una pregunta, es algo personal y no sé muy bien si te puede incomodar que te la formule.
— Dime amigo, me sorprende que me hables de esa manera , tú sabes todo sobre mí y eres uno de mis pocos amigos con los que no tengo ninguna reserva ¿de qué se trata?.
— Pues es referente a Laura, tu nueva muñeca, me hablas constantemente de lo acertado de tu adquisición y has logrado despertar algunos aspectos por los que siento curiosidad.
—¿Y?
—Pues, sencillamente se trata de temas de sexo, sabes perfectamente, pues ya te lo he insinuado a veces que mi mujer es bastante pudorosa en lo relativo a esa cuestión. Nosotros mantuvimos una relación bastante casta antes de casarnos, ella fue educada de forma clandestina mucho después de que se declararan ilegales las creencias en dioses imaginarios, su familia formaba parte de un grupúsculo rebelde cristiano y eso la condicionó en sus apetencias sexuales, yo la amaba y eso impidió que la presionara en ese tema, todo por mi miedo a perderla si lo hacía. Entonces como salida a mis necesidades me fui acostumbrando a utilizar mi casco de realidad virtual, ella sabía de mi afición a las competiciones de motor y esa fue la explicación que le dí cuando me preguntó por ello, al verlo en mi dormitorio, con él puesto simulaba que competía en locas carreras pilotando extraños vehículos, pero en realidad, como puedes suponer, cuando estaba a solas en mi habitación , mi potente programa de realidad virtual , me trasladaba a lugares de ensueño, sobre todo a paraísos sexuales donde no había nada prohibido y me era muy fácil mantener cualquier tipo de relaciones. Al principio exploré todas las posibilidades con chicas corrientes, ensayé todo tipo de posturas y cuando mi excitación alcanzaba las cuotas deseadas activaba los electrodos pertinentes de mi casco y disfrutaba de tremendos orgasmos, controlando por supuesto tanto le duración como la intensidad de los mismos.

Félix, se quedó callado mirando fijamente a su amigo, quería comprobar si éste mostraba alguna alteración que le impidiera continuar con su relato, el rostro de Marc no expresaba ningún gesto que no fuera curiosidad.
—sigue Félix, que pasó después de ese primer principio.
—Pues, amigo Marc, después de eso fui explorando todas las variantes que me pasaban por la cabeza, pederastia, homosexualidad, zoofilia, necrofilia, sadismo y masoquismo, y hasta escenas gore, todo era posible en mi ficción, de manera que desarrollé una dependencia de ese mundo de fantasía.
— Joder tío, ¿qué me estás contando?
—Ya ves, te cuento uno de mis secretos mejor guardados, esta cuestión nunca antes salió de mi boca, está aparcada en una parte no accesible de mi cerebro que está protegida contra copias y nadie puede acceder a ella.
— Pero entonces ¿cómo puedes hacer compatible tu vida como yo la conozco, con esa otra tan desmadrada que me acabas de contar?
—Bueno en realidad, desde un principio sostengo una vida paralela, sin conexión de una con la otra, y de momento no tengo mayores problemas, ni físicos ni morales. En este momento es la primera vez que me atrevo a preguntarte por la cuestión que inquieta mi curiosidad.
—Bien Félix, dispara de una vez.
—Pues, vale, sin más preámbulos te diré que existen dos puntos que me intrigan el primero es saber hasta qué punto ella te complace en todos y cada uno de tus deseos, y el segundo es el de si ella siente el mismo o parecido placer al que te proporciona a ti, resumiendo, ¿tiene orgasmos?.
—Pues, amigo Félix, ambas preguntas son de difícil respuesta, pues existen muchas variantes con las que se puede llegar a distintas conclusiones, pero voy a intentar resumir o sintetizar esas situaciones, por lo menos en lo que a mí experiencia me dice. En primer lugar te diría que Laura se presta a cualquier situación o posturas que yo le solicite, esa disponibilidad no tiene límites, por ejemplo, yo le pido que me excite la zona anal, especificándole si lo deseo utilizando sus manos o si lo prefiero con su boca. Ella lo hará con la mayor diligencia y durante el rato que yo le pida. Se podría decir que en cualquier otra actividad parecida ella obedecerá inmediatamente.

Naturalmente el límite que se supone que ella no accederá será el de mutilar parte de su estructura física o de igual manera se negaría a agredirme respetando la antigua y primera ley de la robótica que dice que una máquina nunca bajo ningún caso atacará a ningún humano, en este asunto concreto añadiríamos que Laura no causaría dolor más allá de lo lógico en la actividad sexual, incluso se puede programar el límite relativo al dolor máximo que desees admitir.

—El segundo punto de tu pregunta tiene una respuesta afirmativa, ella tiene magníficos orgasmos si la relación le ha sido satisfactoria. Ya conoces que el placer del sexo no es igual entre los dos miembros de la pareja.
—Este tema, el de la diferencia en la sexualidad es ciertamente complejo yo personalmente solo puedo hablar por mi experiencia con ellas, no soy un experto y solamente expreso lo que he podido constatar en mis propias relaciones. Te diré por ejemplo que para mí es muy importante y me hace sentir bien, si dedico el tiempo necesario a estimular convenientemente a mi pareja, pues en definitiva su completa satisfacción es más importante aún que mi propio orgasmo. Laura está diseñada para procurar placer a su dueño y sobretodo sentir lo mismo si su compañero sabe llevarla al clímax.
—Ciertamente Marc, opino lo mismo que tú, hasta el mismo orgasmo tiene grandes diferencias en ambos miembros de la pareja, el masculino es como más primitivo, funciona por impulso y no necesita mucho preámbulo, llega al punto álgido muy deprisa y su orgasmo está asociado a la emisión de semen, para caer rápidamente su interés para continuar con caricias románticas.

En cambio para ellas es muy importante que la relación se lleve en un ambiente capaz de motivarlas y tenga un componente de enamoramiento previo, su curva de excitación es mucho más larga y menos intensa que en el varón, los juegos previos a la penetración son para ellas muy estimulantes y el orgasmo no cae de repente como a nosotros sino que se prolonga por mucho más tiempo.
—Estoy completamente de acuerdo, con tu punto de vista, amigo Félix, yo también opino de forma parecida y te añado, que el programa que utiliza Laura es de una potencia extraordinaria y estando con ella olvidas completamente que tratas con un robot.

Félix que hasta el momento, permanecía totalmente relajado en su butaca, se removió inquieto en su asiento, en la mesa permanecían las botellas de su segunda consumición, el camarero miraba desde el mostrador de manera disimulada por si se producía un nuevo pedido, habían transcurrido dos períodos de tiempo, algo más de dos horas de las antiguas sexagesimales. Desde que se implantó el sistema decimal universal, los días tenían veinte horas, los años diez meses y las horas cien minutos, Napoleón se debió remover en su tumba, lo que no había podido modificar la mayor revolución de la historia, mayormente por la oposición del imperio inglés lo había conseguido el nuevo orden mundial, el sistema métrico ya era universal.

Marc, interpretó ese removerse de Félix en su asiento como una inquietud por seguir indagando y no erraba en su sospecha, por eso le lanzó la pregunta.
—¿Te ha quedado alguna cuestión en el tintero? seguro que sí, hoy tenemos una tarde de confidencias y no es cuestión de dejar nada pendiente, si es que te puedo aclarar alguna zona oscura del tema que tratamos.
Félix sintió como si le ofrecieran un cabo donde asirse, respiró hondo y respondió
—Pues sí amigo Marc, cada vez que avanzamos en esta conversación me surgen nuevas dudas, pero son de índole personal y temo que no sea apropiado formulártelas, por ese motivo me he quedado en la duda.
— Dime, dejó caer Marc, no te cortes.
—Pues bien, me pregunto si esa relación tan satisfactoria con tu muñeca no te creará una dependencia afectiva que te provoque un enamoramiento similar al real que todos los humanos hemos experimentado alguna vez, ese sentimiento te podría generar tremenda pérdida de tu estabilidad emocional, que no se me ocurre pensar hasta que límites podrías controlar.
—Desde luego Félix, no creas que no lo he pensado pero hasta este momento tengo muy presente que trato con un robot, es una máquina bastante perfecta, pero no deja de ser una máquina. También te puedes enamorar de un vehículo, pongamos por caso, pero ese amor hacia otra persona es muy distinto y en este caso no he experimentado esa clase de afecto sobre mi muñeca.
— O sea, que la podrías ver en brazos de otro y no experimentarías ningún tipo de celos ni sentimiento parecido.
—Seguramente que no tendría ningún sentimiento semejante a los celos, pero desde luego, eso no ha ocurrido nunca y no sé qué sentiría si llegara a ocurrir, me refiero a que esta muñeca es para un ámbito privado, y esa circunstancia que me dices es muy poco probable. ¿no me estarás pidiendo que te la preste, verdad?.
—Pues, si, la verdad es que sí, tanto me has alabado el comportamiento de esa máquina que has despertado mi curiosidad sobre ella, pero creo que sería muy difícil que se dieran las circunstancias para que esa experiencia fuera posible, yo soy una persona muy familiar, que no he pasado una noche fuera de casa desde que contraje matrimonio y sería muy difícil encajar todas las piezas para poder tener un espacio para esa prueba.

Marc se quedó sin saber que decir, su amigo le estaba pidiendo que le prestara la muñeca y él se sentía atrapado por lo deprisa que habían acontecido las circunstancias, su amistad con Félix era firme y también confiaba en su discreción , por otra parte, también sentía curiosidad por prestarse a ese juego y por las consecuencias de tal experimento. Su cabeza buscaba una respuesta coherente pero nada acudía a su mente, de pronto se sintió desconcertado, aquella situación era incómoda, su amigo le estaba pidiendo prestada una máquina doméstica, una exprimidora de naranjas o algo así, pero no, Laura era otra dimensión, ¿donde tenía que situarla?, ¿era realmente una máquina sin más, o era un artilugio sexual?, comparable a un vibrador anal que se comenta sin pudor entre amigos, o que se regala por cumpleaños para hacer una broma graciosa.

— Marc, te has quedado sin palabras, espero no haberte puesto en un compromiso, mas de una vez nos hemos prestado los desplazadores personales cuando lo hemos necesitado, son también máquinas muy sofisticadas, que solamente esperan tus instrucciones para trasladarte donde las ordenes, sin tenerte que preocupar por la ruta que escogen automáticamente, dime pues es o no es una máquina de lo que estamos hablando.
—Pues si Félix, es una máquina, pero debes reconocer conmigo que no es una máquina cualquiera, es lo más parecido a un ser humano que te puedas imaginar, ella ha ido almacenando en su memoria todo lo relacionado conmigo, esta situación no era previsible y no sé cómo reaccionará si alguna vez le hago esta propuesta. Hay algo que no te he contado, como sabes muchos centros de relax sexual funcionan únicamente con muñecas de este tipo, y ese caso en los pedidos al fabricante debe figurar que son para uso multipersonal, eso lleva aparejado un sobrecoste en el precio y una reducción en el período de vida útil del producto, Laura está programada para un servicio particular, en un caso como el presente yo debería consultar al fabricante y no se …

La mente de Marc, buscaba desesperadamente alguna razón para hacer desistir a su amigo de tal proyecto, pero a la vez, no sabía a que atribuir ese deseo de no prestarla.
—Bueno, Marc, espero que me disculpes, ya veo que te he puesto en un aprieto y esa no ha sido mi intención, olvídate de mi insinuación sobre el préstamo y tengamos la tarde en paz, hoy ha sido un día de confidencias, pero todo tiene un límite y tengo la sensación de haberme pasado con mi petición, comprendo perfectamente que he tocado un punto sensible, que seguramente ni tú mismo habías caído en la cuenta de tu sentimiento por esa muñeca.

Marc, se sintió atrapado, porque hasta ese momento nunca había sentido esa sensación tan parecida a los celos que de pronto se había despertado en su ánimo. Esa situación le incomodaba tanto por la novedad como por tener que admitir que Félix había sido el que le puso de manifiesto que esa ligereza con que trataba los asuntos con Laura no era real y ella le importaba más como persona que como una simple máquina. El hecho de haber sido descubierto, no le era agradable, se sintió como el niño que es atrapado metiendo el dedo en el tarro de la mermelada, por ese motivo reaccionó de una manera incontrolada y dijo algo de lo que seguramente se arrepentiría de haber pronunciado.

—No, amigo Félix, debería estar loco si admitiera que estoy enamorado de mi máquina, por muy bien que me lo pase con ella no deja de ser un asunto puramente sexual, mi aparente desconcierto que tú has observado ha sido mayormente por la sorpresa de tu petición, admito que me ha desconcertado y para que compruebes lo que digo, estoy dispuesto a facilitarte un encuentro con ella, resolviendo de paso el asunto de tu problema domestico ¿quieres que te cuente como lo vamos a hacer?

— Verás, por no faltar ninguna noche, tal como es vuestra costumbre el encuentro que te propongo deberá ser de día y el lugar, mi propio apartamento, yo mismo preparo el escenario y tú no tienes más que pedir un día licencia en el trabajo y utilizar una copia de la tarjeta de apertura de puerta para entrar en mi casa donde, previamente dejo a Laura programada para un encuentro apasionado, nivel cinco, en la nevera encontrarás varios recipientes con alimentos preparados para que no pases hambre y cuando te parezca abandonas la escena y regreso a casita ¿Vale?

Félix, se quedó sin palabras, la propuesta de Marc le erizó los pelos del cogote, no dijo nada solamente afirmó repetidamente moviendo la cabeza en sentido afirmativo.
El día señalado, la puerta se abrió apenas Félix introdujo la tarjeta por la ranura, y allí estaba ella, plantada en el recibidor, vestida con un salto de cama que apenas cubría su desnudez, en su rostro con una ligera apariencia oriental, su boca dibujaba una amplia sonrisa, como si fuera la amante que recibe al ser amado. El cerró la puerta tras de sí y acercándose a ella quiso darle un beso en la mejilla, pero Laura le desvió la cara y tomándole la cabeza en sus manos le besó en la boca, él aceptó el cálido y prolongado beso y rodeó con sus brazos aquel tibio cuerpo que tan directamente se le ofrecía, ella con suaves ademanes empezó a quitarle la chaqueta, él sin dejar de besarla deslizó su mano directamente entre las piernas de ella, caricia que ella aceptó abriéndolas ligeramente, sus dedos pese al tenue camisón y a las bragas que lo cubrían notó claramente las formas de su sexo, eso le provocó una inmediata erección, ella se apercibió de aquel repentino aumento de tamaño , pero siguió con su maniobra de desnudarlo.

La voz de ella sonó cálida y pausada
—Tranquilízate, te noto algo tenso, quiero recordarte que tenemos todo el día para este encuentro, y estoy programada para servirte en todo lo que desees, mi propietario me dio instrucciones precisas para que te haga pasar un día sexualmente pleno.
Su boca calló para ocuparla en otros menesteres totalmente silenciosos que recorrieron su cuerpo descendiendo con sus besos desde el cuello hasta detenerse por debajo de la cintura en una suave felación que interrumpió cuando notó que él estaba llegando al punto de no retorno.
Al parecer las palabras de ella surtieron efecto porque él aminoró la marcha y sus gestos fueron más pausados que hasta entonces, ella le dirigió una sonrisa de aprobación y tomándolo de la mano lo condujo hasta el amplio lecho circular exageradamente grande que llenaba prácticamente todo el dormitorio.

Allí, él desnudó las ligeras prendas que ella todavía llevaba puestas y se tumbó boca abajo para comprobar que reacción despertaba en Laura esa postura, ella como si se tratara de una coreografía mil veces ensayada empezó una sesión muy poco erótica pero extraordinariamente sensitiva, él notó el aliento de ella cerca de sus tobillos, a partir de ese instante toda su sensibilidad se centró en esa zona, un estremecimiento recorrió su columna cuando sintió a continuación la calidez de su lengua humedeciendo sus pies, permaneció sin moverse todo el largo tiempo que aquella caricia tardó en llegar a la cabeza, entonces comprendió en toda su realidad la frase tan repetida que medio en broma citaban a veces los hombres de hacerse un traje de saliva.

Su miembro amenazaba estallar cuando ella con un ligero ademán le hizo girar sobre si mismo hasta situarlo boca arriba, empezó a besarlo apasionadamente entrelazando sus lenguas con increíble sensualidad, pasaron largos instantes que centraron toda su atención en aquel largo beso hasta que sintió que ella alejaba su rostro, entonces abrió los ojos que hasta entonces permanecían entornados y se dio plena cuenta de que ella lo estaba cabalgando imprimiendo a sus caderas un suave movimiento sobre él.
Esta secuencia no fue más que el principio de una lujuriosa jornada de excesos amatorios apenas interrumpida por unos instantes para tomar algún bocado, sus anteriores experiencias de realidad virtual quedaron reducidas a la nada ante aquel derroche de sabiduría sensual.

Los amigos tardaron varios días en encontrarse de nuevo, según el acuerdo tomado mucho tiempo antes no se podían hablar por el móvil, las conversaciones realizadas por ese medio eran controladas e inspeccionadas por los órganos pertinentes. Félix lucía en su rostro una amplia sonrisa en el momento de estrecharse las manos, esa expresión contrastaba con la cara que lucía Marc, el dueño de la muñeca parecía taciturno, y además no se molestaba en mostrarse de otro modo.

Para Félix esa expresión no pasó desapercibida, de modo que después del saludo preguntó a su amigo.
—Hola Marc, te veo cara de preocupación, espero no haber cometido ninguna torpeza que te haya molestado, deseaba verte para comentarte y agradecerte el magnífico encuentro habido con Laura del cual quedé completamente satisfecho y que espero que si no te importa se vuelva a producir en alguna otra ocasión .
La respuesta de Marc, fue tajante y cortante, dejó de una pieza a su amigo del alma.
—Esa otra ocasión no se va a volver a presentar, por lo menos en lo que antaña a mi muñeca.

La sorpresa de Félix por esta respuesta fue mayúscula, no tuvo más remedio que preguntar.
—Dime amigo, tu respuesta me ha dejado sin palabras, ¿por ventura acaso he estropeado algo de tu máquina que sea irreparable? o he cometido alguna falta a tu espalda para que me contestes de esa manera, dime Marc a que se debe esa ira contenida que muestras conmigo.
Marc, bajó la vista rehuyendo la mirada de su amigo, quería decir algo pero no encontraba las palabras adecuadas, su amigo no se merecía una respuesta tan seca pero no se le ocurría otra menos airada, por fin respiró hondo y empezó a hablar.

Escucha compañero, lamento la forma en que he negado un nuevo encuentro con mi muñeca, tú no has hecho nada incorrecto, pero esos hechos que se han producido no han sido satisfactorios para mí, se han manifestado sentimientos ocultos que ahora para mi desgracia han salido a flote y ella ha pronunciado una frase, una sola frase que me he desestabilizado por completo, me he sentido pequeño y desconocedor de hasta dónde pueden llegar mis sentimientos, en una palabra, estoy desolado.

El rostro de Félix, cambió por completo, ahora se mostraba serio y taciturno, solo atinó a preguntar.
—Me tienes desconcertado, todo el tiempo he pensado que tratabas a Laura como a una perfecta máquina de la que estabas contento de podérmela prestar y ahora resulta que tu idea ha cambiado, ¿o es que ya estabas enamorado de ella y no lo querías reconocer? ¿qué palabras han podido descubrir tu oculto sentimiento?
—Querido Félix, no espero que puedas comprender lo que te voy a contar pero es la pura verdad, al día siguiente a vuestro encuentro, me desperté por la mañana y ella yacía a mi lado, desnuda, en medio de mi cama circular, la estuve contemplando un rato, era realmente hermosa y parecía tan inocente que sentí un sentimiento de cariño hasta entonces desconocido, creo que en ese momento empecé a amarla, me arrepentí de habértela prestado, la había tratado como a un objeto cualquiera, como si ella fuera un trasto, sentí amor, y le acaricié la espalda, ella se despertó al sentir mi mano y a continuación saciamos nuestro deseo como nunca antes lo habíamos hecho, fui especialmente delicado con mis caricias y ella empezó a respirar con fuerza, era el preludio de un prolongado orgasmo y entonces sonaron sus palabras que aún me duelen al recordarlas, dijo:
—Que feliz me haces con tus caricias, querido Félix.

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