Destino

Enfrente de mi casa hay una preciosa plaza, resguardada gracias a la frondosidad de sus viejos árboles, una bonita fuente,  jardines, bancos y kiosco, en uno de esos bancos se ha acomodado un extraño, un extraño que me incomoda desde hace meses.
 
Cuando salgo para ir a trabajar, comprar, etc, me mira con una… “cierta sonrisa”, que yo esquivé con disimulo en seguida y cuando estoy de vuelta… ¡vuelta a lo mismo!, ésto me resulta incomodísimo. 
Él es… un hombre de paso, bien parecido, de unos 40 años, algo demacrado, quizás sea más joven, se ve pulcro, hablan los vecinos que es simpático, le dan monedas y de paso preguntan sin reparos. 
 
En el portal o en el ascensor me cuentan los cotillas, qué: Se fue de casa con 20 años, pidió su parte … y le excluyeron de la familia, por no seguir la tradicion establecida. Dicen que se llama Sorin, que es rumano, vino recorriendo países, andando, sin prisa, disfrutando de su fortuna y la aventura, va con una armónica que mima y una mochila llena de pegatinas que lo atestiguan.
 
Dicen que dice, que no le gustó nunca éste mundo tan cuadriculado, que prefiere la redondez de la Tierra y su belleza. Que no tiene ningún destino, que lo suyo es pasar de largo y desde aquí, quiere cruzar el charco.
 
A Juanita la de mi rellano, le contó que ya con poco dinero, se metió  en un monasterio como hermano, y que leyendo a San Francisco de Asis, se quedó maravillado de su vida mendicante, y de vivir solo de la confianza en Dios, y la quiso para sí, no pide, ofrece lo que buenamente puede dar, si tiene recompensa, las gracias le da.
 
Y que tiene un modesta habitación solo para dormir, que paga con las propinas ganadas por tocar. 
 
Me dijo también que si desde lejos la ve con mucha compra, se apresura a ayudarla, (Juanita ya tiene 80 años), pero que nunca ha querido subir a su casa.
 
Poco a poco va ganando mi simpatía… pero nada de mirarle, no quiero involucrarme, en asuntos personales. 
 
Es impresionante como domina su arte, y sin hacerse pesado, para no molestar, cuando la plaza se llena, nos deleita con una música celestial, de donde saca su jornal.
 
Se va al anochecer, y regresa por la mañana, nunca he visto que bebiera vino, pero si tomar zumo, leche y algún bocadillo.
 
No puedo cambiar mis horarios, para sentirme libre de su mirada,  no quiero que vea que me siento aludida, pero me temo que si pronto no se va…
 
¡Dios mío, por favor, que eso no pase! Yo también soy persona solitaria y quiero vivir a mi manera, aunque… ni cuadrada, ni redonda, diría que soy… ovalada porque me siento en éste mundo algo desplazada, por lo que prefiero ir a mi marcha.
 
(Pensamiento) 
Mantendré las distancias…¡es fundamental¡.

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