ANTES VOLABA

Hace tiempo que no vuelo, antes lo hacía con frecuencia, me bastaba extender los brazos, tomar carrerilla y dar un pequeño impulso para despegar del suelo y ya estaba volando, mi vuelo se producía sin agitar las alas, bueno quiero decir sin agitar los brazos, era por lo tanto parecido a un planeo controlado, mi cuerpo no pesaba y me podía elevar y descender solamente con desearlo.

Me gustaba tomar altura y a continuación iniciar un picado hacia el suelo para remontar de nuevo aprovechando el impulso de la bajada.

Ese era el lado bueno de mis sueños, el lado malo, eran esas horribles pesadillas que hacían que mis pies se paralizaran cuando quería huir de alguien que me perseguía con la intención de hacerme daño, en esas ocasiones me invadía la angustia de querer escapar y notar que mis piernas no me obedecían.

Tampoco eran agradables las caídas al vacío, ¿ cómo se las arreglaba el cerebro para imitar tan perfectamente la ausencia de gravedad? , el caso era que las sensaciones eran de lo más real, tu cuerpo sentía la caída, pero lógicamente permanecía estable sobre la cama.

A veces sufría la angustia de perder algún ser querido, recuerdo cuando soñé que mi abuela había fallecido, mi llanto fue imparable, me desperté inundado en lágrimas y que felicidad tan grande al darme cuenta de la mala pasada que me jugó esa pesadilla.

Recuerdo que ella me dijo cuando aflojé el abrazo, ¿ que me quieres pedir que te has puesto tan zalamero?

Ahora pasados los años sueño cosas diferentes y parece que son de menos intensidad, sufro menos y disfruto menos, pero cada vez me hago más preguntas.

Mi cerebro construye unas tremendas novelas sin intervención de mi voluntad, él por su cuenta monta escenarios con personajes que actúan en esa historia y que son personas que yo conozco de la vida real, pero que no se conocen entre sí, y ahí las tienes charlando animadamente como si se conocieran de toda la vida.

Qué bueno sería si se pudieran fijar los sueños para recordarlos más tiempo y analizarlos , pero en mi caso, por reales que sean al despertar se desvanecen al poco tiempo de poner los pies en el suelo.

Hay quien dice que los sueños son premoniciones de cosas que tienen que ver con la vida real, yo no creo nada de eso, simplemente creo que mis sueños son novelas que mi cabeza compone por su cuenta y riesgo.

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