FLOR DE LAS NIEVES A SU PESAR

Cuenta una antigua leyenda, que en una montaña creció entre las piedras una pequeña Leontopodium alpinum. Que, según decían todos, se le había subido el pavo a la cabeza de tantos elogios como recibía. En realidad, ella se decía a sí misma:” nadie quiere estar conmigo. Soy una misántropa condenada a vivir sola aquí arriba al abrigo de estos fríos muros que me protegen y me aíslan. En compañía de mis tristes pensamientos. Leyendo a los clásicos, escribiendo poesías. Soy una apestada en peligro de extinción” …

Aunque la flor de las nieves era muy educada con todos; las hierbas del valle al verla tan hermosa y culta, se sentían acomplejadas cuando alguna vez el viento las llevó a su lado. Aunque, tanto unas como otras, en el fondo deseaban ser amigas: las hierbas porque en realidad sentían admiración por ella y Edelweis, porque quería sentirse querida. Dada la imposibilidad de juntarse, para ocultar aquel sentimiento las dos exaltaban en la otra lo que justificaba su distanciamiento, mientras que ponderaban las supuestas virtudes de la tribu a la que pertenecían. El lirio quiso mediar entre las dos invitándolas a cenar en su mesa el día de Navidad. Pero el alcohol aflojó sus lenguas distanciándolas aún más. Al día siguiente siguieron deseándose las dos sin poderse encontrar: una en lo alto de la montaña y la otra en el fondo del valle. Y así siguen hasta nuestros días. Y es que, en ocasiones, los dones suelen tener aparejadas cosas indeseables…

Leave Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: