PASAR PAGINA…

Me llamó Hermógenes y quedamos, tenía que hablar conmigo, me dijo que tenía que darme una buena noticia.

Decidimos quedar en el Retiro, para pasear tranquilos, con tiempo por delante, sin prisa. 

Allí ya… expectante, me dispuse a escuchar.

«Lo he escrito todo, todo (dijo) sin cuidar la cronología, no iba a ser leído por nadie, solo he atendido al dictado de la memoria, de todo lo sentido, de todo lo vivido.

He escrito con sinceridad extrema,
quería llegar hasta el fondo, y explicarme porque ésta historia se ha hecho eterna.

He clavado verdades a mi orgullo, también, he detectado su encubierta vanidad.

He destapado su impostura, y he descubierto mi gran error: CREERLE, CON TODA MI VOLUNTAD».

Escuchaba sin interrumpir, hablaba, como en confesión.

«He escrito los hechos con frialdad, con precisión, como si de un diagnóstico se tratara queriendo al enfermo salvar, necesitaba un antídoto, y ya llegó el momento.

Y los hechos, han hablado.

He escrito sin parar, hasta que mi memoria calló.

Repasando años de actos que me cercenaban, por esperar lo prometido, que nunca llegó»

Seguí escuchando en silencio.

«Con ecuanimidad he repartido justicia, solo he pretendido descubrir la verdad, repasando sus expresiones, gestos, actitudes, que tuve delante y siempre justifiqué.

Cuando lo di, por escrito todo, leí con dolor, añadiendo algún olvido»

Yo seguía callando, hablaba lento, repasando…

«Fui al lavabo con un mechero, decidido a quemar las hojas escritas; mientras ardían, las miré impasible, quedando al final la volátil ceniza.

Se quemaron años de confusión, inquietudes, dolor, todo ante mí, se redujo a esas cenizas.

Y pensé… : A partir de ahora qué?»

Sorprendido le miré, y siguió.

«Centré mi atención en mi corazón,

parecía descansar en paz. Algo insólito, si miraba unas horas atrás.

Latía sin duelo, sin añoranza, sin rencor.

Ahora lo veo todo lejano, casi ajeno a mi.

Todo lo sufrido, quedó… allí.

Y he vuelto a disfrutar de la dicha de vivir.

He recobrado la energía, todo aquello que me frenó… lo veo irreal, quizás me obsesioné?, no!. 

He recuperado mi andadura, sé donde quiero llegar.

Jamás tuve rabia, rencor…solo una tristeza infinita de frustración, que con las llamas desapareció»

Yo, me tomé un tiempo, tenía que asumir todo aquello.

Cuando acabó de hablar, me sentí aliviado, había sobrellevado con él, aquella desgraciada historia, sin poderle ayudar, no supe darle un consejo, no me atreví a juzgar, ni transmitir el ánimo, que a mí me faltaba, cuando su dolor me contaba.

Fui como una sombra que le abrazaba, unos oídos …, unos ojos compasivos.

ESTABA SALVADO!!, lo estábamos los dos, de su ceguera, o de su desesperanzado amor… no sé.

Y decidimos hacer algo especial, disfrutando juntos, como antaño. 

NO ERA UN DIA CUALQUIERA.

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