UN PASEO DE LA MANO DEL MARTÍN

El domingo pasado dimos un paseo por la Comarca de Las Cuencas Mineras de Teruel. Esta vez fuimos de Peñas Royas de Montalbán a Alcaine pasando por Obón. El día anterior había llovido. Por eso, cuando llegamos a Montalbán, el río Martín se estaba tomando un café largo de leche. Los chopos, flores y arbustos se habían lavado la cara y se pusieron el traje de bonito para ir a misa de 12. Los sauces, como siempre, lloraban porque no querían madrugar. Las paredes de los estrechos trasnocharon, aunque se mantuvieron inflexibles todo el día sin pegar ojo. Apostados en un promontorio, nos quedamos petrificados al contemplar el portentoso paisaje esculpido en piedra de rodeno, mezclado con la pletórica vegetación emergente en la amplia y profunda garganta. Y en medio de ella, el Martín conciliador, conjugando el rojo de las rocas con el verde de la flora ¡ay! Nos dio confianza y nos fundimos con él en silencio. Gentilmente, de su mano fuimos todo el trayecto por un camino sembrado de pasarelas, de sirgas, de grapas, de barandillas, de flores, de olores, de árboles, de cascadas, de murmullos, de estrechos, de cantos de aves, del frescor de lo reciente… Saltando de fascinación en fascinación, llegamos al albergue de “La Marisica” y en su jardín, debajo de unos sauces, corrieron ríos de cerveza. El mismo caudal que en Alcaine circuló, por cierto. Y después de pasmarnos con un cielo de piedra reflejado en el azul del embalse de la cueva Foradada, dimos por concluida la excursión que aconsejo a todo el mundo.

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