ADIÓS, MONTSERRAT

Amanece, está amaneciendo y  

se oye un violín que está llorando.  

Llora con las notas del Ave María de Schubert.  

¿Qué le pasará que tan triste está?  

Que sus lágrimas el aire están impregnando. 

Llora por Montserrat Caballé  

con notas empapadas de dolor,  

que en su pañuelo 

la tierra está enjugando.  

Apoya el violín su cabeza  

en el hombro de su amado y llora,  

desconsoladamente, llora sin descanso.  

El violinista con ternura, acaricia su cabeza  

con su mano y le dice: 

” Sosiégate violín, es ley de vida y,  

tenemos que seguir tocando.”  

Pero el violín no puede, y suspira  

y se lamenta con el Ave María entrecortado.  

Lo intenta, pero no puede  

dejar de humedecer sus notas porque  

se le ha roto el corazón.  

Se le ha quebrado la armonía.  

Se le ha fracturado la paz.  

Porque se ha ido Montserrat.  

Por eso llora desconsolado.

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