DUELO A MUERTE EN EL IBÓN DE IP

Ayer, la montaña durmió destapada. Lo noté enseguida porque, al llegar, la encontré fría. Pienso que intuía la tragedia. Cruzamos el Aragón, después de atravesar Canfranc pueblo (Huesca), atamos nuestros corceles en la orilla y asaltamos a sangre y fuego el pinar de La Solana en dirección al ibón de Ip. Él titán Collarada y su colosal ejercito: Collaradeta, Peña Nevera, Pala de Alcañiz o Pico del Águila entre otros, cometieron el error de retarnos en la explanada de dicho ibón, no sabían con quién se estaban metiendo. Con gracia ascendimos por el inframundo mientras trasgos, orcos y harramachos de Ávila, nos atacaban por todos lados. Pero, no por ello consiguieron amedrentarnos ni un ápice, ni restar una pizca nuestro arrojo. Con sus miembros cercenados, la senda íbamos decorando. Mas, en las inmediaciones del embalse nos los encontramos prestos a desenfundar sus armas. Con nuestros bastones al cinto, les plantamos cara con el ceño fruncido. El viento y el sol jugaban en nuestro equipo y, en un momento dado, dejamos a los gigantes a balazos fritos por el suelo. Después de lo cual, comimos, nos hicimos las típicas fotos con el pie encima de los bichos y por la Besera bajamos en busca de nuestras monturas. En fin, desnivel acumulado: 1063 m. Longitud: 14,76 km. Tiempo: 6 h. Dificultad: media-alta. Recomendaciones: “Si es usted “very sensitive” a la belleza, existe el peligro de pillar algo del síndrome de Stendhal. Es aconsejable no estar mucho rato aquí, no sea que le de un vahído”.

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