FUÉ UNA VEZ…

PASÓ POCO A POCO, EMPEZÓ TODO MUY DESPACIO, CASI SIN NOTARLO.

Despertamos un buen día, con una mirada nueva, revelándose un horizonte inmenso, lejano, bañado de luz, pleno de sonidos y aromas, la brisa despejaba nuestros sentidos… y nos parecía estar soñando.

Y junto a unos, otros iguales, nacidos del mismo origen.

Ya éramos humanos: libres, inocentes, lúcidos, EXTRAORDINARIOS.

Juntos recorrimos la tierra de cabo a cabo, y la poblamos.

Juntos afrontamos la dificultad de sobrevivir, juntos siempre por millones de años… días sin fin.

Si conseguíamos caza, grano, frutos o parían animales, compartíamos la abundancia, también la escasez.

La necesidad liberaba el ingenio, la inocencia bruñía la armonía, la libertad coronaba la vida.

PASÓ POCO A POCO, CAMBIÓ TODO MUY DESPACIO, CASI SIN NOTARLO.

Un mal día alguien quiso más y dieron valor a cuanto se podía tocar.

Se distribuyeron los recursos y tuvimos propiedad.

Se escribieron reglas para reorganizar el perfecto Orden Natural.

Se impuso su obediencia, sin que nadie previera que, iba contra nuestra naturaleza.

Nuestra humanidad perdió su identidad. Al desobedecer nació la delincuencia.

PASÓ POCO A POCO, NOS TRANSFORMAMOS MUY DESPACIO, CASI SIN NOTARLO.

Nos identificaron de personas, se impuso la impostura por el bien social, con una educación fingida y desigual, la inercia volvió la vida convencional, las necesidades creadas forjaron la debilidad.  

El comercio desembocó en codicia, el préstamo en usura. 

El comercio espiritual en poder y depender.

No pasaron demasiadas lunas en el orden sideral… la ambición desenfrenada impulsó guerras con sus inevitables secuelas.

Los atardeceres que en silencio reverenciábamos, por repasar las finanzas se reemplazaron.

PASO POCO A POCO… MUY DESPACIO… CASI SIN NOTARLO.

Sin previsión cambió nuestro corazón, y alojamos en lo profundo, los instintos brutos.

Siguen naciendo niños, niños de humanos, como lo fuimos antaño, EXTRAORDINARIOS.

Que se convierten en seres ofuscados, ordinarios, por nuestros ejemplos.

Aquel horizonte ilimitado, hoy no va más allá de nuestros brazos.

Somos siervos agradecidos, porque nos complacen nuestros vicios.

Autómatas que ya no podemos alcanzar, la llave que gira detrás.

Perdimos por los caminos del Tiempo, la elaborada humanidad.

Perdimos la GRACIA de ser, sin más.

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