SIMBIOSIS

Desde mi ventana los veía a diario, eran pequeños, inquietos, listos, les veía alegres, pero eran sus trinos los que alegraban mis perezosas mañanas, o mis tediosos atardeceres.

Desde la inmovilidad de mi silla de ruedas, casi sentía envidia.

A veces se aventuraban prudentes a recoger miguitas de pan que les depositaba, retirándome un poco, como invitaciones de amistad.

Un buen día, me propuse hacer con cuartillas de colores, pajaritas, las hacía del mismo tamaño que ellos; con la ventana abierta gracias a un cálido otoño, las podían observar desde sus nidos.

La certeza de verlas inmóviles, los confió.

Poco a poco se acercaban con su curiosidad…pajarillera?

A mis pequeñas pajaritas les dibujaba alas, pico, ojos. 

Me fui especializando tanto, q hasta les puse nombres.

En la mesa dónde buscaban las migas, encontraban y observaban aquellas bellas figuritas, no del todo extrañas para ellos.

Y surgió, por una leve ráfaga de viento, un movimiento en aquel papel doblado, pareciendo cobrar vida!.

Y aquél gorrión curioso, sintió su corazón latir más apresurado por su bello movimiento!, por su grácil figura!. 

Quedándose prendado,

la visitaba cada día…sin pre aviso, por sorpresa, acercando su pico, un atardecer avanzado…la besó!.

Para mí, que observaba aquellas inocentes citas, desde la penumbra del interior, la pajarita Dora, por ser dorado su papel, a medias, por su beso … se transformó. 

Tal fue el sentimiento de ambos, q de papel él, se contagió, y ella por embrujo de su frescura.

Ante mi, salieron volando los dos enamorados por la ventana, buscando la rama mas alta, para vivir su amor.

Y yo necesité escribir este hecho mágico, que presencié atónito, sin poderlo casi creer.

Pensé que por insólito, aunque pareciera soñado, merecía, ser narrado.

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