LA PALABRA

Hola amigos, que tal? Todos ya me conocéis, soy la PALABRA.

De palabras vuestro pensamiento está lleno, cual cautiverio, y de el salimos cuándo os sentís inspirados para expresaros.

Somos vocablos de alma prestada que sentimos la vida al ser liberadas.

Somos el vehículo dónde viaja vuestra intención, “oxígeno” que nos insufláis, si nos pronunciáis.

Todas somos bellas, y AMOR entre todas ellas, salvo aquellas soeces, pero…se oyen pocas veces.

Hay palabras que se olvidan pronto, como si se las llevará  el viento, y las hay que echan raíces, dónde puede crecer un cardo o un hermoso manzano.

Y aquí es, dónde quiero hacer hincapié!.

Porque las palabras unen o separan, sin ser nosotras la causa.

Para encontrarla, hay q mirar más adentro y descubrir el secreto!

«NO HAY PALABRA MAL DICHA, SI NO ES MAL ENTENDIDA»

De quién es la objeción, que determina ésta cuestión, del hablante o del escuchante …?

Soy testigo desde tiempos antiguos, que aunque éste lo niegue siempre es, del oyente.

Porque no escucháis para comprender, os urge siempre responder, descuidados de preguntar antes, los porqués!

Prejuicios, intolerancias, desconfianzas… son algunas causas.

Éstas carencias crean confusión, nos convertís en armas, de vuestras batallas.

No es acaso más inteligente, amén educado, preguntar sobre aquello que no aceptáis, antes que juzgar, para el secreto desentrañar?

Nos ideasteis para unificar, no para litigar!

Porqué preferís el enojo, obligándome al sonrojo?.

Una conversación pacífica, aunque no sea fácil, siempre es saludable, brillará el entendimiento, o cómo mínimo el respeto, y agradecida os quedaré, porque mi destino alcancé.

Todo conversante aporta saber, escuchando se puede aprender.

Bien comprobado está, que un buen interlocutor es escaso, entre veinte, dos son regalo.

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