BESOS

Hoy contaré una historia no inventada, contaré la historia real de los besos, porque…todo beso, tiene su historia.

Empiezo:

Hay besos, secos y pequeños, como… quién saluda o pidiera permiso, para no aturdir al amante de improviso.  Son como brotes, que quizás florezcan, si el Sol los calienta y el rocío los refresca.  Se atreven, porque se ATRAEN, intuyen ventura y quieren entender porqué, sienten tanta premura.   Son azúcar, son caricia, en todo momento son ideales, y alcanzan cotas siderales!.

 

Otros hay más privados pero más atrevidos y entretenidos, se disfrutan largo rato, pero… no es juego para novatos!.  En éstos se humedecen sólo los labios, la lengua paso a paso, quiere explorar el paisaje amado.  Ambas se buscan, sorteando sonrisas entre comisuras.  Son alegres, divertidos, son regalos, que los amantes tenían ya reservados.  Son besos que en su juego va AFLORANDO, aquello que brotó inesperado.  

 

Y están los ya florecidos, son  abiertos, distendidos, hambrientos de recibir sin reservas, todo lo presentido.  Son besos para la intimidad, son besos que nos permiten soñar.  Ya! el Cielo y la Tierra se quieren tocar.  Estos besos nos insuflan otro oxígeno, nos sentimos poderosos y hasta más bondadosos.  Son besos con sabor a BUENAVENTURA

 

Esta es la historia de los besos, besos que hacen historia, todos ellos son obsequios reservados, para la boca que amamos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: