Cuando te perdí

         Al atardecer

         fui a tu encuentro,

         tan sólo las olas del mar

         me acariciaron.

         Te miré a los ojos…

         ya no eran los míos,

         se habían ahogado

         bajo los hechizos

         de aquellas sirenas…

         de aquellos sonidos

         que…en ocasiones,

         llegaban hasta tu ser,

         arrastrados por el viento,

         desde las profundidades de un mar…

         que yo sentía enemigo.

        

         Te dejaste llevar por la magia,

         esa belleza aparente…

         tan sólo un rumor ficticio.

         Todo cuanto pretendían

         era llevarte consigo

         a lugares tan remotos

         que…ni siquiera

         al rozarte la mano,

         conseguí… que despertases

         y te vinieses conmigo.

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